La fotografía del Grupo Tigre transmite nuestro propósito de transformar la calidad de vida de las personas a través de soluciones responsables, seguras y sostenibles. Más que registrar imágenes, la fotografía debe comunicar presencia, confianza y compromiso con el presente y con el futuro, reflejando el papel del Grupo Tigre en los entornos donde transcurre la vida.

Las imágenes deben mostrar al Grupo Tigre en acción, cerca de las personas, atento a los contextos y comprometido con entregas que marcan una diferencia real en la vida cotidiana de millones de personas.
El estilo fotográfico del Grupo Tigre es humano, auténtico y consistente. Buscamos imágenes que reflejen trabajo real, relaciones genuinas y entornos auténticos, evitando excesos estéticos o puestas en escena artificiales.
Incorporamos enfoques macro y micro para poner en valor tanto el detalle como el conjunto, destacando nuestros distintos ámbitos de acción.

El uso de desenfoques y profundidad de campo contribuye a destacar personas, gestos y momentos importantes, creando foco narrativo y sensación de cercanía.

Las fotos inspiracionales deben generar identificación, optimismo y sentido de propósito. Expresan emoción, bienestar y conexión con el futuro.

El tratamiento de las imágenes debe mantener el equilibrio entre el lenguaje visual de la marca y la composición de la escena, reforzando la claridad y la confianza. Deben priorizarse tonos de piel naturales, colores equilibrados y brillos controlados y, siempre que sea posible, paletas más frías en contraste con los tonos cálidos de la piel. Deben evitarse filtros, efectos o estilizaciones excesivas.

Los entornos retratados deben reflejar la actividad concreta del Grupo Tigre: industria, campo, infraestructura, oficinas, investigación y desarrollo.
Las personas deben retratarse de manera natural, respetuosa y contextualizada, siempre vinculadas a su entorno de vida o de trabajo. Deben priorizarse encuadres medios o cercanos, con un área de respiro moderada, que pongan en valor gestos, expresiones e interacciones reales. La mirada directa a cámara no es obligatoria: deben priorizarse los momentos espontáneos y las acciones auténticas. Las imágenes pueden mostrar personas de forma individual o en grupo, siempre que refuercen la cercanía, la convivencia y la colaboración.


